La protección de los agroseguros

Todos los negocios tienen riesgo. Al fin y el cabo, de eso se trata poner una empresa y de apostar a no tener techo en los ingresos. Sin embargo, el problema aparece cuando el negocio comienza a hacer agua. Si bien los riesgos son diferentes en cada actividad, hay pocos segmentos donde el bien a comercializar corra tantos riesgos como en los cultivos del campo.
Las plagas y las inclemencias del tiempo -heladas, granizos, pluviometría desmedida y altas temperaturas- son el terror de los agricultores, de cuya obra depende su futuro económico. El boom del sector agrícola, apuntalado en la necesidad de soja principalmente del mercado chino y un precio alto sostenido en los últimos años, creó un negocio cada vez más apetecible para las aseguradoras: los agroseguros. Y es una tendencia que no tiene perspectivas de caer: se estima que los alimentos seguirán en valores elevados en los próximos años, con algunas fluctuaciones de precios, según consideró el director General electo de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), José Graziano da Silva.
Un índice de 55 productos primarios alimenticios, que monitorea la FAO, tocó su pico en febrero de este año, con 238 puntos. El maíz, por su parte, subirá más del doble en las próximas dos décadas, aseguró Oxfam International.
Con ese marco, la necesidad de asegurar las cosechas se tornó indispensable. En la Argentina, en 2010, el rubro totalizó un volumen de primas emitidas de
$ 811,9 millones, según datos revelados para Seguros por sectoresonline.com, la línea sectorial de la consultora Abeceb (ver recuadro). El capital asegurado sumó
$ 25.192 millones. Por su parte, los siniestros pagados significaron $ 659,3 millones.
De esta forma, el negocio para el sector de los seguros tomó tal dimensión, que hay lugar tanto para las aseguradoras tradicionales y con historia, como para nuevos formatos. Es el caso de AG Warrants, una joven empresa que, como su nombre lo indica, trabaja con warrants para permitir flexibilidad a los agricultores. “La gran ventaja de nuestra actividad es que nosotros visitamos los stock de granos de forma semanal, esta situación disminuye y elimina, prácticamente los riesgos de siniestros”, afirma Alejandro Lanzaco, gerente General de AG Warrants. La compañía surgió con el respaldo de la mexicana Almacenadora General, para darle valor inmediato a la mercadería almacenada (granos, animales vivos, metales y otros productos no perecederos).

Desmejorando por la tarde
Las aseguradoras tradicionales tienen en su cartera de producto este servicio desde hace algo más de 100 años. Y si bien el clima es una amenaza desde siempre, las condiciones climáticas en los últimos años se han vuelto más hostiles y llevaron a que una creciente cantidad de compañías comenzaran a incluir seguros coberturas más amplias para el clima.
El Comercio Seguros, por ejemplo, fue la primera compañía que incursionó en este tipo de riesgo hasta finales de 1915. Por su parte, Sancor Seguros, desde sus orígenes, tuvo un fuerte vínculo con el sector agropecuario. “Desde 1958, ofrecemos coberturas para asegurar la producción de la gente del campo y con el correr de los años, hemos ido adaptando nuestros productos a las necesidades del sector. En los primeros años, cubríamos cereales y oleaginosas del centro del país y, con el paso del tiempo, fuimos diversificando la oferta para distintos cultivos propios de otras regiones”, expresa Carlos Hoffmann, gerente de Seguros agropecuarios de Sancor Seguros.
En el caso de HSBC Seguros, en 1997, lanzó al mercado su producto para el agro. “Comenzamos ofreciendo el producto de Multirriesgo climático, pero, al año siguiente, viendo las necesidades reales del cliente ampliamos la cobertura desarrollando nuestra línea de Granizo”, indica María Florencia Kaczmarzyk, team leader de suscripción agrícola de HSBC Seguros.
Incorporar este tipo de servicios en muchos casos implicó hacer un trabajo de campo -literalmente- muy profundo. Y en algunos casos, sirvió la experiencia corporativa.
Allá por la década del 30, Mapfre España se dedicó a dar protección por riesgos del trabajo a los trabajadores rurales. De hecho, las siglas de la denominación Mapfre significan Mutualidad de la Agrupación de Propietarios de Fincas Rústica de España. “En lo que hace al desarrollo en la Argentina de los seguros para cultivos en pie, previo a su lanzamiento, recorrimos durante un año y medio las regiones agrícolas del país y tomamos contacto con el público del sector para detectar sus necesidades y dar forma a las coberturas que hoy se ofrecen. Por eso decimos que los verdaderos ‘hacedores’ de nuestros productos, son aquellos a quienes están dirigidos”, declara Jorge Bloise, gerente de Seguros Agrarios de Mapfre Argentina.
También para Zurich el análisis del mercado encontró un potencial de negocios. Luego de observar las necesidades de sus clientes, la compañía decidió lanzar este tipo de cobertura, ya que se determinó que existía un potencial y una demanda insatisfecha”, afirma Valeria Armando, team leader de seguros para el agro de Zurich de Argentina.
El interés en el sector no sorprende: sólo desde 2008, la facturación por primas emitidas en el agro fue 126% superior al promedio de los cinco años anteriores, indican desde Abeceb.

Maldito granizo
Cuando se indaga en las estadísticas, las aseguradoras no tienen dudas: la principal causa de siniestro es el granizo. “Los siniestros más frecuentes se dan por el granizo. Los adicionales, como heladas y vientos fuertes tienen menos frecuencia en la ocurrencia pero dependiendo del cultivo que se cubra el daño que provoca puede se mayor al causado por el granizo”, comenta Kaczmarzyk, de HSBC Seguros.
“El conocimiento de las zonas y la experiencia de suscribir este riesgo, lleva a disminuir la siniestralidad en casos de granizo”, señala María Fernanda Muñoz, subgerente de Riesgos Agrícolas de El Comercio Seguros. “En un segundo plano, se encuentra la helada, pero, a diferencia del granizo, la siniestralidad depende del manejo previo que exista de este adicional, de la selectividad a la hora de decidir la toma del riesgo y del conocimiento de las zonas clásicas en donde año tras años ocurren eventos de este estilo”, agrega Muñoz. En un tercer escalafón, según los datos de El Comercio Seguros, se encuentra “el adicional de viento, la siniestralidad depende de la cantidad de cultivos propensos a este daño que se opten tomar, al igual que las zonas que tienden a ser mucho más propensas históricamente a sufrir daños”, acota la ejecutiva.
Según los registros de Mapfre Argentina, los siniestros por granizo representan el 90% de los casos y el 85% de los importes pagados.
“En el caso de los cultivos de cosecha fina -trigo y cebada mayormente- los daños son ocasionados por heladas que también son importantes. En el caso del cultivo de girasol, el viento genera pérdidas considerables”, aporta Valeria Armando, de Zurich Argentina.

Necesidad de especialización
Las características de asegurar un cultivo son diferentes a otros tipos de seguros, lo cual representó para las aseguradoras el desafío de crear un equipo especializado en el tema.
“Como el medio de pago se realizaba a través de canjes de cereales, Zurich decidió incorporar este medio de pago. Por otro lado, la empresa contrató profesionales especialistas en el tema, y también se reclutaron productores de seguros especializados”, expresa Armando. La imagen se repite en el resto de las compañías. “Tenemos una división exclusiva, atendiendo la importancia de esta línea de negocios y las particularidades del sector agrícola, que merece un tratamiento diferente respecto a otros ramos”, manifiesta Carlos Hoffmann, de Sancor Seguros.
Es también el caso de Allianz, que ingresó a este negocio hace seis campañas. “Se creo un equipo de ingenieros agrónomos y técnicos que estan a cargo del diseño de los productos y trabajan en la gestión del negocio, principalmente en la tasacion de los daños de los siniestros para indemnizar a los asegurados”, sostiene Andrés Laurlund, responsable de Riesgos Agrícolas de la firma.
Desde las oficinas de HSBC Seguros, Kaczmarzyk, agrega: “Al tratarse de un riesgo con características especiales, diferente al resto de los ramos, se armó un Departamento de Suscripción Agrícola, dedicado exclusivamente al análisis de zonas, coberturas y tarifas y seguimiento de los pedidos de nuestros clientes”, relata Kaczmarzyk, de HSBC Seguros.

Los costos
“La evolución del mercado asegurador agrícola llevó a la compañía a armar productos acordes a la talla de cada uno de los posibles clientes. Hoy, el productor agropecuario ha evolucionado notoriamente, las necesidades de estar cubiertos en sus inversiones son cada vez mayores y el desafío para la compañía es cada vez mayor. Por eso, desde hace cuatro años se creó un área especializada integrada por un cuerpo técnico y suscriptor de amplia experiencia, conocedores del ramo que combinados con gran tecnología acompañan el trabajo diario del equipo”, expresa Bloise, desde las oficinas de Mapfre.
En el caso de AG Warrants, cuya actividad es diferente a las aseguradoras, también la especialización fue necesaria. “La gerencia de riesgo y seguros, la tenemos incorporada a nivel grupo y nos ha dado un resultado excelente, el cual nos permite trasladar este beneficio a nuestros clientes”, señala Lanzaco.
En cuanto a los costos, Laurlund, de Allianz comenta: “El costo de una prima está asociada directamente con la zona a asegurar, el cultivo, el tipo de cobertura y la suma asegurada. Pero por ejemplo, el costo promedio de un seguro de granizo en provincia de Buenos Aires 3.0% y en Córdoba 5%”.
Los alimentos mantendrán su valor elevado; es poco probable que la potencial desaceleración de la economía afecte la demanda de abastecimiento. Así las cosas, los agroseguros tienen un futuro de crecimiento firme, y los agricultores pueden proyectar con mayor tranquilidad sus economías.

Fuente: cronista.com

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