Pérdidas por catástrofes naturales por USD 520.000 millones ponen de relieve la importancia del financiamiento de riesgos de desastres

Según un nuevo informe del Banco Mundial y del Fondo Mundial para la Reducción de los Desastres y la Recuperación (GFDRR), las catástrofes naturales empujan a 26 millones de personas, aproximadamente, a la pobreza y ocasionan la impresionante pérdida de US$ 520.000 millones por año, lo que destaca la importancia tanto del financiamiento de riesgos de desastres como de la mejora de la resiliencia ante los desastres.

El reporte, que analiza 117 países, revela que, cada año, el efecto de los desastres naturales sobre el bienestar (medido en términos de consumo perdido) es mayor que las pérdidas en activos, y equivale en realidad a aproximadamente US$ 520.000 millones al año.

Esta es otra estadística que pone de relieve la importancia de incorporar tanto el financiamiento de riesgos de desastres y la transferencia de riesgos, como la capacidad de los mercados de seguros, reaseguros y capitales, en los planes de resiliencia ante los desastres de los países del mundo.

La cifra es impresionante, y según el Banco Mundial, supera todas las demás estimaciones en hasta un 60%, lo que sugiere que los efectos de los desastres naturales sobre las sociedades y el impacto económico sobre la pobreza son mucho mayores de lo que se pensaba.

El informe, junto con otros debates relacionados con el impacto del clima y los fenómenos meteorológicos sobre la seguridad económica y financiera de las sociedades, destaca la importancia de las soluciones de transferencia de riesgos para mejorar la resiliencia ante los desastres y la preparación de los países y las sociedades para responder a los grandes eventos generadores de pérdidas.

“Las conmociones climáticas severas ponen en peligro décadas de avances en la lucha contra la pobreza. Las tormentas, las inundaciones y las sequías tienen consecuencias humanas y económicas nefastas, y a menudo son los pobres quienes pagan el precio más alto. Generar resiliencia ante los desastres no solo tiene sentido desde el punto de vista económico, es también un imperativo moral”, afirmó Jim Yong Kim, Presidente del Grupo del Banco Mundial.

El informe, titulado “Unbreakable: Building the Resilience of the Poor in the Face of Natural Disasters” (Indestructibles: Generar resiliencia en los pobres frente a los desastres naturales), explora una serie de medidas que pueden adoptarse para generar resiliencia frente a los desastres naturales, las que se verán beneficiadas por los esfuerzos y la colaboración del sector tanto público como privado.

Según explica el Banco Mundial, estas medidas incluyen la implementación de sistemas de alerta temprana para peligros, como por ejemplo, tsunamis; servicios financieros que ayuden a reconstruir las comunidades (inclusive las diferentes formas de seguro de catástrofes); redes de protección social para proteger a los más vulnerables; construcción de diques; rehabilitación de edificios y planes sobre el uso de suelos para conservar el medio ambiente y los bosques.

Es interesante observar que, según el informe, las medidas mencionadas anteriormente podrían permitir a los países y a las comunidades ahorrar US$ 100.000 millones cada año, mediante el mejoramiento de la resiliencia y la preparación frente a desastres naturales a través de asociaciones entre el sector público y privado que busquen promover una mayor resiliencia, pero que también utilicen soluciones de mercados de seguros, reaseguros y capitales para mejorar el financiamiento de riesgos de desastres.

“Los pobres necesitan protección social y financiera frente a los desastres que no pueden evitarse. Con la adopción de políticas de eficacia comprobada sobre riesgos, tenemos la oportunidad de impedir que millones de personas caigan en la pobreza”.

En el encuentro de gobiernos durante la conferencia sobre el cambio climático COP21 celebrada en París en 2015, los líderes de todo el mundo pusieron de relieve la importancia de la transferencia de riesgos y la necesidad de mejorar la resiliencia ante los desastres frente al cambio climático y su capacidad de generar fenómenos meteorológicos cada vez más frecuentes y severos.

Y ahora, en el encuentro celebrado entre gobiernos y organizaciones mundiales en Marrakech durante la conferencia sobre el cambio climático de las Naciones Unidas (COP22), el Banco Mundial y el GFDRR han destacado una vez más la importancia del financiamiento de riesgos de desastres y de la adopción de medidas de resiliencia para abordar este importante y cada vez mayor problema.

 

 

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