Juego de drones: se avecinan problemas de cobertura de seguros y responsabilidad civil

Tanto las compañías grandes como las pequeñas están explorando la viabilidad de utilizar drones para una variedad de tareas.

Si la Guardia de la Noche hubiera podido comprar un dron barato equipado con una cámara, Jon Snow podría haber visto al Rey de la Noche y su ejército de Caminantes Blancos antes de que tomen por sorpresa y dominen el campamento de los Salvajes en la Temporada 5 de “Game of Thrones” de HBO.

Originalmente desarrollados exclusivamente como una herramienta para operaciones militares, los drones ahora se utilizan para múltiples aplicaciones comerciales. Los drones que entregan las compras realizadas por Internet y monitorean el tránsito ya no son novedad; las empresas grandes y pequeñas están explorando la viabilidad de utilizar drones para tareas tan variadas como brindar nuevos servicios de asistencia médica, actuar como camareros sirviendo mesas, brindar acceso inalámbrico a Internet e inspeccionar emplazamientos industriales. Esta explosión en el uso de drones trae consigo un sinfín de nuevas cuestiones relacionadas con las exposiciones de responsabilidad civil y coberturas de seguros.

Anticípese a los reclamos de responsabilidad civil

Si bien el sistema judicial todavía no se ha inundado de acciones por responsabilidad civil extracontractual originadas en los accidentes con drones, podemos anticipar varios tipos de reclamos de responsabilidad civil a causa de las diferentes maneras en que la sociedad ha comenzado a utilizar estas máquinas. La fuente obvia de responsabilidad civil por utilizar un dron es su potencial de causar lesiones físicas o daños materiales.

El hecho de que haya más drones en el aire genera una serie de nuevos problemas de seguridad, que van desde colisiones y choques hasta ataques cibernéticos.

Algunos drones pueden llegar a pesar hasta 22 Kg. y alcanzar velocidades cercanas a los 128 Km/h.  Por consiguiente, varios informes aparecidos en los medios informan sobre accidentes con drones que resultan en laceraciones graves, pérdida de ojos y lesiones de los tejidos blandos.

Además de colisionar con personas y cosas, el uso ubicuo de drones también crea el potencial para numerosos otros tipos de accidentes, como accidentes automovilísticos debido a la distracción ocasionada por drones a baja altitud, lesiones producidas por la caída de la mercancía transportada por los drones, responsabilidad civil por mercancías dañadas, o accidentes catastróficos como resultado de la interferencia de un dron con una aeronave.

Sin embargo, la responsabilidad civil por el uso de drones no se limita a los reclamos por lesiones físicas o daños materiales: los operadores de drones también enfrentan una exposición considerable a reclamos por invasión de privacidad.

Las aplicaciones comerciales de los drones con frecuencia se basan en el uso de una cámara de video montada directamente en el dron, la cual puede generar imágenes y video del entorno circundante en tiempo real. Los usuarios también pueden modificar sus drones para agregar visión nocturna y/o lentes infrarrojos.

Por lo tanto, volar un dron con una cámara de grabación de video en una zona residencial densamente poblada (como entre los varios condominios de torres en Filadelfia), conlleva un gran riesgo de que el operador del dron perturbe ilegalmente la privacidad de los demás.

Los usuarios individuales de drones que con frecuencia publican en Internet y en las redes sociales videos grabados desde drones son particularmente susceptibles de ser objeto de reclamos de responsabilidad civil. Del mismo modo, los operadores de drones cuyas cámaras apuntan a oficinas, almacenes y sitios industriales se exponen al riesgo de responsabilidad civil por robo de información de propiedad exclusiva y otros derechos de propiedad intelectual.

Fuente: The Legal Intelligencer
Photo By Lima Pix via StockPholio.net

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