¿Mirando para otro lado?

Al escribir este artículo, no puedo dejar de pensar en el millón y medio de hectáreas que ardieron en La Pampa por la sequía y el calor, en las inundaciones en Santa Fe y en el tornado en Montevideo.
Y me pregunto: ¿cuánto terminará afectando a los aseguradores y reaseguradores?
Basta leer las noticias para darse cuenta de que no todos los mercados de seguros tienen la misma madurez y que hay muchos más proactivos que el nuestro. En Inglaterra pagaron 250 millones de libras en siniestros de casas y negocios por “inundaciones que ocurren una vez en un siglo”, ¡pero sufridas por segunda vez en los últimos diez años! Mientras los líderes mundiales estaban reunidos en París buscando un acuerdo sobre el calentamiento global, los aseguradores británicos estuvieron ajustando
sus modelos de pronóstico para enfrentarse a inundaciones cada vez más frecuentes. Es que el impacto ya
está ocurriendo y lo bautizamos “riesgos emergentes”. Estos riesgos tienen la característica de ser difíciles de predecir y se debería estar replanteando el método para modelarlos y así poder suscribirlos. El modelado determina la probabilidad de ocurrencia de un evento y, una vez que sucede, el potencial de pérdida que podría infligir.
El modelado presenta un desafío significativo y una oportunidad para la industria de reaseguros.

El efecto Trump

Como el Brexit, la llegada de Donald Trump a la geopolítica norteamericana no pasa inadvertida.
Ahora: cuánto de esto afectará al seguro está por verse. En primera instancia, el aumento de las tasas de la Fed implica una mejora de los rendimientos de los bonos y, adicionado a la necesidad de inversión requerida por el “compre americano”, bien podría succionar capitales hacia una economía que fomentará la repatriación de fondos en lugar de apostarlos en posiciones de riesgo.
Por ahora, el capital sigue fluyendo en el mercado de reaseguros, pero el ritmo de esa afluencia va decreciendo.
Frente a la combinación de tres factores como el Brexit, los Trumpnomics y los resultados técnicos muy ajustados, podría predecirse que el mercado de reaseguros está alcanzando un punto de inflexión en el que se estabilizará.
No obstante esto, las cedentes aún negocian sus protecciones sobre bases anuales como si “el mercado blando” fuera a mantenerse eternamente. ¿Por qué no considerar planes multianuales con recompensas y penalidades según los resultados técnicos?
Si bien el precio de los reaseguros disminuyó extensivamente, los observadores esperan algún cambio de tendencia para aquellas líneas afectadas por pérdidas específicas, mientras las restantes podrían seguir gozando de reducciones y ser las más competidas del mercado.
Hay que estar muy atentos pues una consecuencia colateral que ya empezamos a ver, producto de los magros
resultados técnicos, de una economía global estática y de la ralentización del flujo de nuevos capitales, es el incremento de la actividad de fusiones y adquisiciones entre aseguradores y reaseguradores.

Y… ¿por casa cómo andamos?

Nuestro CEO en ReSolutions Corredores de Reaseguros (empresa de RiskGroup Argentina), Alcides
Ricardes, afirmó recientemente: “Todos los ingredientes para un nuevo ciclo de crecimiento en la actividad de reaseguros en la Argentina están sobre la mesa. El regulador introdujo cambios en la normativa que permiten, como primer aspecto, una significativa baja en los costos por transacción,
además de una consecuente adecuación gradual del entorno regulatorio de la actividad más acorde con las
prácticas globales. Y, además, se combina la flexibilización hacia el libre mercado juntamente con el incentivo al mantenimiento y al desarrollo de la actividad reaseguradora local”.
Y concluyó: “Hace tiempo que no estamos ante una combinación de efectos contribuyentes para el desarrollo
de nuestra actividad y estará en la habilidad de los operadores del mercado poder capturarla. Justamente,
el reaseguro es el área del negocio en donde desde ReSolutions, y apalancados en nuestro socio Arthur J.
Gallagher, más estamos enfocados para agregar valor a nuestros clientes”.
Pero para convertir el reaseguro, debemos reconvertir el seguro. Es necesaria una reforma integral de
todo el sistema para que el mercado crezca en los niveles pronosticados.
Los analistas toman la proporción del PBI invertido en seguros para el mercado argentino, pero no cuentan
la proporción del sector de beneficios y salud, que duplicaría el volumen de nuestro negocio. Para los mismos reaseguradores, el sector de beneficios y salud es una porción importante de sus carteras. Me pregunto por qué las entidades de medicina prepaga no son tratadas como aseguradoras de salud.
Se les permite comprar aseguradoras de riesgos del trabajo y comercializan seguros de vida, pero no son controladas por la Superintendencia de Seguros de la Nación. ¿Alguna vez alguien se puso a pensar qué sería de los precios de las prepagas si sus clientes fueran afectados por una pandemia?
¿Tendrían el capital para hacer frente a los tratamientos o simplemente multiplicarían un 500 % las cuotas de sus afiliados? Ya me lo imagino: ¡lo paga el Estado!
Localmente, tampoco abundan las propuestas mejoradoras del sistema en su conjunto. Desde RiskGroup
Argentina lanzamos varias sugerencias de coberturas, que fueron recibidas con indiferencia por parte de los operadores locales. No entendemos, por ejemplo, por qué los empleadores no pueden determinar el tipo de cobertura que pueden contratar y así planificar mejor sus costos laborales.
Esto haría evolucionar el producto de riesgos del trabajo, ampliaría la gama de servicios de los productores asesores y minimizaría la judicialidad.
También propusimos modelos de trabajo para el riesgo catastrófico cubriendo las afectaciones económicas
causadas por desastres naturales y donde se potencien los recursos disponibles para proteger la infraestructura pública en caso de eventos mayores.
Una tecnología a la que podemos acceder unos pocos operadores en la Argentina.
Todas las soluciones (de salud, terrorismo, riesgo cibernético y catástrofes) son de generalizada aplicación en otros mercados, pero son ignoradas por nuestros operadores y autoridades; y, lo que es aun peor, sin el correspondiente nivel de vigilancia de cúmulos. Todas las líneas de negocios están abarcadas por estas cuestiones y seguirán presentando tanto desafíos como oportunidades para los reaseguradores
en el año por delante.

¿Se puede aún creer en el reaseguro?

La intensa presión sobre los precios obliga a una diversificación estratégica tanto para las grandes y tradicionales firmas de reaseguro como también para las más pequeñas. Es reconocido globalmente que los brokers de reaseguros vamos a la vanguardia en esos cambios y que los reaseguradores se acomodan más lentamente.
Los cambios regulatorios y el comportamiento del comprador son dos tendencias que deben revisarse cuidadosamente.
Por ello, el modelado de riesgos es clave para mejorar la suscripción y direccionar adecuadamente el capital.
La tecnología contribuirá a reducir la asimetría de información entre los reaseguradores y los asegurados. Quien pueda ofrecer este servicio, adicionalmente al “precio” y a la “capacidad”, será quien gestione el futuro.
Por ejemplo, en una inundación, ¿cuánto suman las pérdidas de todos los aseguradores que participan en el área afectada y cómo acumulan en los reaseguradores que participan en los contratos de reaseguro? Si se reducen las discrepancias e incertidumbres y aumenta la reacción ante los desvíos siniestrales, podríamos llegar a predecir la eliminación de ciclos de reaseguro.
De nada sirve ser híper agresivo en un mercado blando si no se tienen ideas para preservar el negocio de
cara al futuro. Entonces se juegan dos visiones del reaseguro: un producto comprado por precio o una sociedad a largo plazo.
¿Y si los cambios regulatorios incrementan las exigencias de capital en el reaseguro? Puesta en práctica, la norma revelará dos posiciones: quienes están preparados y quienes no lo están. Los primeros estarán diversificados, sin ninguna necesidad de capital adicional, y será un cambio sin mayor sobresalto. Por el contrario, los que “no están preparados” carecen de un portfolio amplio, podrían tener que especializarse y hasta necesitarán reestructurar el modelo de negocio. Esa categoría de reaseguradores tendrán un desafío clave y todos sabemos quiénes son y cómo operan.
Nada sucede de la noche a la mañana. Algunos ya clarificamos estas situaciones y estamos planificando en
consecuencia; otros, quizás no. El éxito será el resultado de la capacidad de cada jugador para prever y adaptarse a la permanente evolución del mercado.

Fuente: Revista Todoriesgo

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