El transporte global sufre las consecuencias del ataque cibernético a Maersk

El transporte naviero mundial sigue sintiendo los efectos de un ataque cibernético que golpeó a A.P. Moller-Maersk, lo que demuestra la magnitud del daño que un virus informático puede producir a la industria dependiente de la tecnología e interconectada.

Alrededor del 90% del comercio mundial se transporta por mar, y los buques y puertos actúan como las arterias de la economía global. Cada vez más, los puertos confían en los sistemas de comunicaciones para que las operaciones funcionen sin problemas, y cualquier fallo informático puede generar serias interrupciones en las complejas cadenas de abastecimiento logístico.

El ataque cibernético fue uno de los mayores trastornos de la historia para el transporte marítimo mundial. Varias terminales portuarias operadas por un división de Maersk, incluso en Estados Unidos, India, España y los Países Bajos, todavía estaban luchando para normalizar las operaciones después de experimentar interrupciones masivas.

La Terminal de Contenedores en el sur de Florida, por ejemplo, informó que no fue posible entregar la carga seca y que no se recibió ningún contenedor.

La propia Maersk indicó que varios sistemas de TI todavía estaban desconectados y que era incierto cuándo se reanudaría la actividad normal de la empresa.

El impacto del ataque a la empresa conmocionó a toda la industria dada su posición como la mayor compañía naviera de transporte de contenedores del mundo y operadora de 76 puertos a través de su división APM Terminals.

Los buques portacontenedores transportan una gran parte de los bienes de consumo y alimentos, mientras que los buques de carga seca a granel transportan materias primas como carbón y granos y los buques petroleros, suministros vitales de petróleo y gas.

El virus informático, que los investigadores denomina GoldenEye o Petya, comenzó a propagarse en Ucrania y afectó a compañías en decenas de países.

Maersk señaló que el ataque había causado cortes en sus sistemas informáticos en todo el mundo.

De acuerdo con expertos en seguridad cibernética, además de su dependencia en sistemas informáticos, los propios buques están cada vez más expuestos a interferencia a través de los dispositivos electrónicos de navegación como el Sistema de Posicionamiento Global (GPS) y no cuentan con los sistemas de respaldo que tienen las compañías aéreas para impedir accidentes.

No hubo indicaciones de que el GPS y otras ayudas electrónicas de navegación hayan sido afectadas por el ataque de esta semana, pero especialistas en seguridad advierten que tales sistemas son vulnerables a la pérdida de señal por la interferencia deliberada de los piratas informáticos.

Varios países, entre ellos el Reino Unido y los Estados Unidos, están estudiando implementar un sistema de navegación de respaldo basado en radares para buques llamado eLoran, pero su desarrollo llevará tiempo.

En una industria particularmente reservada, la información sobre la naturaleza de los ataques cibernéticos todavía es escasa, lo que según los ejecutivos de la industria de seguros y la industria naviera es un obstáculo para mitigar el riesgo, y significa que existen lagunas en la cobertura de seguros disponible.

También existe una laguna en la provisión de seguros, debido a que la mayoría de las pólizas de seguro cibernético y de cascos, que aseguran el propio buque, no cubrirán el riesgo de que se bloquee el sistema de navegación o de que se produzcan daños físicos al buque a causa de un ataque de piratería informática.

 

Fuente: Business Insurance
Photo By via StockPholio.com

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