Cambio climático, catástrofes y la industria aseguradora

En vista de los frecuentes desastres naturales, las aseguradoras y el Estado enfrentan retos ante el respaldo que deben brindar, lo que conlleva identificar nuevos riesgos y percibir cómo los cambios en el entorno afectan o favorecen su valor en cuanto a constituir, dirigir y agilizar los procedimientos para aminorar las pérdidas de bienes muebles o inmuebles a consecuencia del cambio climático.

Chile es un país que ha tenido experiencias traumáticas en cuanto a catástrofes naturales. Los terremotos e inundaciones ocurren con cierta frecuencia y, a pesar de todo, seguimos sin estar completamente preparados para enfrentar las pérdidas humanas y materiales que ocasionan.

Al parecer, varios de estos desastres seguirán ocurriendo, ya que son producto del cambio climático. Se trata de un fenómeno que llegó para quedarse.

El desafío de las aseguradoras ante el cambio climático es cada vez mayor, porque sobre estas recae la responsabilidad de respaldar los costos que producen las catástrofes, siempre y cuando los afectados cuenten con pólizas que den cobertura a los daños producto de las mismas.

Este año el sector agrícola se ha visto como el más vulnerable, debido a los incendios forestales que afectaron a la región central y sur de Chile. Se estima que alrededor de medio millón de hectáreas fueron consumidas por el fuego. Las grandes forestales cuentan con seguros que cubren dichas pérdidas, pero ¿qué pasa con los predios más pequeños, esos de pequeños productores de madera que no cuentan con seguros y que tendrán que esperar otros 10 años o más para volver a cosechar?

El año continuó con los sismos del mes de abril. Se registraron más de ochenta temblores en una semana; y en mayo las regiones de Coquimbo y Atacama fueron decretadas como zonas de catástrofe, debido a las fuertes lluvias que dejaron un saldo de más de 1.200 personas afectadas.

Frente a estas situaciones, la población se alarma, tanto por las pérdidas humanas que pueden ocurrir como por los años de esfuerzos que, en su mayoría, quedan desplomados, quemados o inundados.

Las corredoras de seguros tienen un rol que jugar en países como el nuestro y en situaciones en que el cambio climático parece atravesar malas pasadas.

Las recomendaciones que se han hecho más constantes son tomar o ampliar las coberturas de los seguros. En vista de los frecuentes desastres naturales, las aseguradoras y el Estado enfrentan retos ante el respaldo que deben brindar, lo que conlleva identificar nuevos riesgos y percibir cómo los cambios en el entorno afectan o favorecen su valor en cuanto a constituir, dirigir y agilizar los procedimientos para aminorar las pérdidas de bienes muebles o inmuebles a consecuencia del cambio climático.

Lionel Soffia, Chief Executive Officer de América Latina, Arthur J. Gallagher

Fuente: El Mostrador http://www.elmostrador.cl/merc

 

 

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