COVID-19 y huracanes: la tormenta perfecta

A medida que los lugares de trabajo comiencen a reabrir, las compañías de seguros deben estar preparadas para brindar orientación, apoyo y comprensión a sus asegurados.
Los dueños de negocios deben seguir tomando precauciones frente al COVID-19, pero también deben tomar los recaudos necesarios y prepararse para la temporada de huracanes. Aquí, los paneles de acero protegen el exterior de un supermercado en Puerto Rico antes de la tormenta tropical Dorian. (Xavier Garcia/Bloomberg)

El COVID-19 creó importantes desafíos para las personas, las empresas y las entidades gubernamentales encargadas de coordinar la respuesta y la recuperación.

A pesar de la reapertura gradual de las empresas, los lugares de trabajo se siguen enfrentando a desafíos sin precedentes, en particular cuando tratan de volver a sus operaciones diarias “normales”.

Es importante que todas las empresas se preparen y se adapten de manera adecuada a la «nueva normalidad» y a todas las consecuencias que conlleva. Si bien la pandemia está en el primer plano de las preocupaciones de todos los propietarios de empresas, los de Florida y de otras zonas costeras no pueden bajar la guardia, ya que ahora nos enfrentamos al riesgo de un huracán de gran magnitud durante lo que se prevé que será una temporada de tormentas activa. La actual pandemia combinada con la amenaza de un huracán crea la tormenta perfecta para las pérdidas financieras.

Sin embargo, existen maneras de que el dueño de un negocio se prepare para el peor de los casos financieros.

Documentar cada pérdida
A medida que se hace la transición de cierres de empresas y normas de trabajo remoto a una apertura gradual, las empresas deben seguir manteniendo documentos financieros, registros y planillas de horarios completos y precisos. Las empresas deben revisar sus pólizas de seguro para evaluar sus coberturas y los requisitos de la póliza. Si bien puede ocurrir que una póliza de seguros en particular no ofrezca cobertura para las pérdidas relacionadas con el virus, podría exigir que se notifique a la compañía de seguros o que se presenten determinados documentos dentro de un cierto período de tiempo. Por ello, antes de reabrir, las empresas deben saber qué registros conviene conservar y cuáles deben proporcionar. Incluso si una empresa cree que no tiene cobertura de seguro para las pérdidas ocasionadas por el COVID-19, debe registrar todos los gastos extras, costos y demás daños.

Varios gobiernos estaduales están considerando la posibilidad de adoptar medidas legislativas para exigir la cobertura de esas pérdidas, independientemente de las exclusiones o condiciones de las pólizas existentes. Además, los gobiernos estaduales y el gobierno federal están considerando leyes que compensen a las empresas por sus pérdidas. Al propietario de una empresa no le vendría mal seguir documentando todo, una vez que el lugar de trabajo haya sido reabierto.

Hacer un seguimiento de la normativa local
Las empresas también deben prestar mucha atención a las órdenes dictadas por las autoridades estaduales y locales, así como por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Estas órdenes no sólo proporcionarán directrices para la reapertura y las operaciones en curso, sino que también pueden influir en la activación o la cancelación de coberturas en virtud de pólizas de seguros que podrían cubrir pérdidas en virtud de sus disposiciones relativas a la autoridad civil. Las empresas deben tener en cuenta que reabrir de forma anticipada o infringir las órdenes podría poner en peligro un reclamo de daños y perjuicios por lucro cesante. Las empresas deben cumplir con todas las directrices establecidas por las autoridades.

Los lugares de trabajo en proceso de reapertura deben esforzarse por gestionar sus riesgos a pesar de los cambios en el entorno y las expectativas. A lo largo de este período de transición, muchas preguntas siguen sin respuesta, como:

¿Los departamentos de suscripción verán con malos ojos la presentación de reclamos de COVID-19, particularmente cuando muchos están tan desesperados por obtener una compensación?

Si se toman decisiones de suscripción desfavorables sobre la base de tales reclamos, ¿se necesitará la intervención del gobierno para proteger a los asegurados?

¿Aumentarán las primas como resultado de los reclamos relacionados con la pandemia?

Probablemente se necesitará tiempo para encontrar respuestas a estas preguntas. De todos modos, a medida que se reabran muchos lugares de trabajo, las compañías de seguros deben estar preparadas para brindar orientación, apoyo y comprensión a sus asegurados sobre cómo minimizar los riesgos, las mejores prácticas para la presentación de reclamos y ajustes, y las tendencias que se esperan para las primas y las renovaciones de las pólizas.

Gestionar el riesgo climático durante la pandemia
Los dueños de negocios deben seguir tomando precauciones frente al COVID-19, pero también deben tomar los recaudos necesarios y prepararse para la temporada de huracanes. Las empresas deben crear o actualizar sus planes operativos de emergencia y elaborar listas de todos los contactos de emergencia, los contactos de los empleados y los contactos de los agentes de seguros que podrían ser necesarios luego de una tormenta.

Se deben tomar fotografías de los edificios asegurados, los bienes personales y cualquier otro bien asegurado (como el inventario) tanto antes como después de una tormenta. Como con cualquier siniestro, las empresas deben mantener registros comerciales detallados y precisos antes, durante y después de una tormenta.

Las empresas también pueden plantearse establecer relaciones con los proveedores de servicios de emergencia que pueden proporcionar servicios de reparación de emergencia tras una tormenta, un período durante el cual, de lo contrario, podrían tener una gran demanda y no estar disponibles. Las empresas pueden considerar la posibilidad de incorporar códigos del libro mayor en sus registros contables para las pérdidas ocasionadas por el COVID-19 y las ocasionadas por huracanes. La implementación de ese sistema permitirá a las empresas y a las aseguradoras evaluar de manera más rápida y precisa los registros de pérdidas y ganancias durante los períodos de tiempo pertinentes.

A medida que las empresas y los lugares de trabajo sigan reabriendo, deberán asegurarse de que están preparados para la continua batalla contra el COVID-19, así como para los considerables riesgos que plantea lo que se prevé será una temporada de huracanes intensa.

FUENTE: PROPERTY CASUALTY 360

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