Baja penetración compensa presión de reaseguros en Latinoamérica, según AM Best

El COVID-19 continuará afectando los resultados de las aseguradoras de América Latina y el Caribe por una multiplicidad de razones, advierte el director asociado de AM Best, Elí Sánchez, pero los efectos de la pandemia sobre las reaseguradoras no será una de ellas.

“Todavía no”, dijo Sánchez a BNamericas. “Los siniestros por COVID son retenidos por la mayoría de los principales actores de la región, lo que deja a las reaseguradoras fuera de la ecuación, y obtener cobertura de reaseguros para estos eventos aún no se considera eficiente”.

Los precios globales de los reaseguros continúan experimentando un impulso favorable con la férrea competencia en el mercado, según un reciente informe de la agencia de calificación crediticia AM Best.

De hecho, el estudio describe el COVID-19 “como un peligro comparable en tamaño a una catástrofe natural mediana” en términos de presión sobre los precios.

Sin embargo, Sánchez señala que este es un evento catastrófico mayor para los mercados de Latinoamérica y el Caribe, y agrega que, por ejemplo, la pandemia es la segunda mayor catástrofe de evento único registrada en México.

“Sin embargo, debido a la baja penetración, no ha afectado realmente a las empresas en 2020”, señala Sánchez. “Además de la baja frecuencia de reclamos en otros segmentos (como automóviles, fianzas, etc.), los resultados han sido muy buenos para todo el mercado”.

Hasta ahora, han aparecido pérdidas incurridas y no reportadas vinculadas al COVID-19 en algunas empresas, pero “no han afectado los resultados finales”.

Sin embargo, el despliegue lento y desigual de vacunas sí podría afectar los resultados financieros, ya que algunas reclamaciones comienzan a normalizarse, por ejemplo, las de siniestros de automóviles van al alza con la restauración de la movilidad.

Esta normalización “podría presentar un problema a las aseguradoras, particularmente cuando las perspectivas de negocios evolucionan lentamente a medida que la economía se recupera”, precisó.

Con respecto a la presión sobre las tarifas, Sánchez señaló que es importante recordar que América Latina representa solo alrededor del 5% de las primas de reaseguros a nivel global.

Además, México, Brasil, Chile, Colombia y Perú generan alrededor del 80% de las primas cedidas en la región, mientras que República Dominicana crea solo un 2%, “nuevamente debido a la baja penetración de seguros”, explicó. “Creo que los ajustes en los precios y los términos se producirán solo cuando se justifiquen”.

INTERRUPCIÓN DE NEGOCIOS
Sánchez dijo también a BNamericas que las aseguradoras de Latinoamérica y el Caribe siguen despreocupadas por las líneas de seguros de interrupción de negocios en medio de la pandemia, y la mayoría aplica las mismas exclusiones por la crisis sanitaria que las que han tenido con los contratos de reaseguros.

No obstante, “algunas empresas muy cautelosas” han comenzado a considerar pólizas catastróficas de vida, accidentes y salud.

El debate sobre las lesiones personales y la pandemia aún no ha terminado, como señala el informe de AM Best, “Los problemas legales en EE.UU. continúan y, a pesar de un texto más estandarizado y una mayoría de decisiones judiciales favorables a las aseguradoras, es probable que los litigios continúen siendo un problema en los años que vienen”.

DISCREPANCIAS EN PÉRDIDAS CATASTRÓFICAS
A la inversa, agrega el experto, Latinoamérica y el Caribe siguen estando sujetas a otro tipo de eventos catastróficos muy significativos, como dejaron en evidencia los huracanes Eta e Iota el año pasado, que llegaron a Centroamérica al final de una temporada ya muy activa.

Estos dos eventos produjeron daños económicos por US$6.800 mn pero, nuevamente, la baja penetración de seguros en las naciones más afectadas significó que las pérdidas aseguradas ascendieran a apenas US$93mn, solo un 1,3% de las pérdidas económicas, y produjeran con ello una reducida presión al alza sobre las tarifas de reaseguros locales.

En contraste, añadió, el huracán Sally en EE.UU. generó pérdidas económicas de US$7.000mn y pérdidas aseguradas por US$3.500mn, un 50%.

Sánchez ve cierto margen para ajustes en las tarifas de reaseguros a la luz del actual entorno de bajas tasas de interés, que ha empujado los rendimientos a la baja.

“Hemos visto a reaseguradoras en la región que han optado por no participar en programas con grandes participantes o que han ajustado los términos en sus contratos; no obstante, persiste la intención de ajustar los precios”.

Según Willis Re, la mayoría de los cambios que se han producido han sido de naturaleza cualitativa y la mayoría de las renovaciones de contratos no han introducido cambios.

“La única mención especial son los contratos de pérdida afectas al riesgo o de exceso de pérdidas catastróficas, que experimentaron aumentos de 5% a 15%”, de acuerdo con la entidad.

Fuente: Latinoinsurance

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