COBERTURA #81Interés General

Protección de los activos tangibles

En los años 70, aproximadamente el 80% del valor de cualquier empresa se encontraba en sus activos tangibles – los bienes inmuebles, las maquinarias y los productos producidos. 50 años más tarde, el panorama ha cambiado radicalmente. 

Actualmente, el valor real de una empresa se encuentra en sus activos intangibles, estimados entre el 80 y el 90%. Estos activos representan a la propiedad intelectual (PI) detrás de un producto o de un servicio y a las patentes diseñadas para su protección. No obstante, en un mercado de seguros comerciales valuado en miles de millones de dólares, se estima que las cuentas de seguros de PI representan tan solo USD60 millones a nivel global.

Dado que el valor intrínseco de cualquier empresa se desplaza hacia los activos intangibles, algunas empresas reconocen la necesidad de protección, mientras que otras no han seguido el cambio de dirección en su comportamiento de compra de seguros.

Existen múltiples posibles razones para ello -el desconocimiento del producto y de su funcionamiento y la creencia relacionada con la falta de propiedad intelectual, y, por ende, la ausencia de peligros -, pero las amenazas a la propiedad intelectual de las empresas nunca han sido tan acuciantes.

Los trolls de patentes son empresas que pueden o no producir productos y/o prestar servicios, pero que sí compran PI y derechos de patentes a empresas activas o quebradas, con la única intención de generar todos los litigios posibles, argumentando que sus derechos de PI han sido violados.

Con un estimado de 12.000 casos de PI presentados cada año en los Estados Unidos – impulsados por el surgimiento del desarrollo y del uso de la IA y de las tecnologías de energías renovables – es obvio el aumento del apetito por el desafío a las violaciones de PI. 

El seguro de propiedad intelectual ha sido diseñado para la protección contra este tipo de acciones legales, con dos tipos principales de cobertura disponibles: una que protege estas acciones  y otra que permite a las empresas emprenderlas.

Aún con la firme convicción de no contar con riesgos a ser protegidos, los sectores de las ciencias de la vida y de la fabricación son los principales objetivos. Dado el aumento de la digitalización de sus operaciones, desestimar la protección que ofrece el seguro de propiedad intelectual las deja expuestas a reclamaciones.

Con los trolls de patentes apuntando a las start-ups y a las pequeñas empresas, el seguro puede marcar la diferencia entre la supervivencia y el fracaso.

FUENTE: www.commercialriskonline.com