De la Excepción a la Variable Estructural
Desde el inicio de 2026, las empresas argentinas han dejado de considerar los desastres naturales como eventos aislados para integrarlos como factores recurrentes en sus modelos de negocio. Este cambio de paradigma responde a una realidad innegable: las tormentas severas, incendios e inundaciones ya condicionan de manera directa las inversiones y la operatividad diaria de las compañías.
Puntos clave de la adaptación:
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Nuevos Costos Asegurados: A nivel global y local, las tormentas severas han desplazado a los ciclones como el evento más costoso del siglo XXI, impactando fuertemente en los centros urbanos y sectores productivos de Argentina.
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Resiliencia como Activo: La capacidad de una empresa para adaptarse al riesgo climático ya no es solo una cuestión de seguridad, sino una decisión estratégica que facilita el acceso a mejores tasas de financiamiento y condiciones de cobertura.
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Revisión de Inversiones: Las compañías están ajustando sus previsiones presupuestarias para incluir el riesgo climático como una variable estructural, similar a la inflación o el riesgo cambiario.
La gestión del riesgo climático ha pasado de ser un tema de Responsabilidad Social Empresaria a una prioridad de la alta gerencia. En la nueva era corporativa, la rentabilidad de las empresas depende de su capacidad para anticipar y mitigar el impacto de una naturaleza cada vez más volátil.
FUENTE: diariohoy.net
