El fenómeno de El Niño
El fenómeno meteorológico de El Niño ha vuelto a posicionar la gestión preventiva en el centro de las estrategias de mitigación corporativa y patrimonial en el Cono Sur. De acuerdo con las proyecciones técnicas del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), existe un 100% de probabilidad de que las condiciones asociadas a este evento continúen con una intensidad calificada entre fuerte y muy fuerte. Históricamente, este escenario se traduce en la región en un incremento severo de las precipitaciones y en registros de temperaturas superiores a las medias normales, elevando la frecuencia de tormentas destructivas, ráfagas de viento y anegamientos.
El impacto macroeconómico y de infraestructura
El impacto financiero de los eventos climáticos extremos en el territorio argentino es sustancial y compromete tanto los balances del sector público como los del ámbito privado:
- Pérdidas físicas directas: Evaluaciones de riesgo desarrolladas por el Banco Mundial indican que las inundaciones generan en el país pérdidas directas que superan los 1.400 millones de dólares anuales, afectando infraestructura crítica, inmuebles comerciales y residenciales, y activos materiales.
- Costos de bienestar: Adicionalmente, el organismo multilateral estima en unos 4.000 millones de dólares anuales las pérdidas asociadas al bienestar de la población y la interrupción de la actividad económica general.
Esta coyuntura local se alinea con las tendencias globales analizadas en el estudio técnico Beyond 2030: The Future of Construction de la aseguradora Zurich. Dicho informe identifica a las catástrofes naturales y los eventos extremos como la principal amenaza para la durabilidad del entorno construido, asignándole un nivel de severidad de 6,2 sobre una escala de 7.
Consecuencias operativas y en el sector agropecuario
Las repercusiones de estas anomalías climáticas trascienden el daño estructural primario, afectando la cadena de valor de múltiples sectores productivos. Los anegamientos prolongados interrumpen el transporte, limitan el acceso a centros de servicios esenciales y paralizan la actividad comercial.
En el ámbito agroindustrial, las lluvias excesivas y la humedad persistente saturan los suelos, afectando de forma directa la viabilidad de los cultivos, deteriorando la red de caminos rurales, bloqueando la logística de distribución y encareciendo los costos operativos de las tareas a campo.
Estrategia de prevención y recomendaciones de Zurich Argentina
Frente a este escenario de alta exposición, las aseguradoras líderes buscan promover una cultura de resiliencia y adaptación activa. En esta línea, especialistas de Zurich Argentina han difundido una serie de recomendaciones operativas orientadas a la protección de activos y la movilidad:
- En el patrimonio e inmuebles: Realizar un mantenimiento riguroso de canaletas y sistemas de drenaje previo a los temporales; desconectar equipos electrónicos ante el riesgo de sobretensiones y asegurar elementos livianos en el exterior que puedan ser arrastrados por ráfagas.
- En la gestión de movilidad: Monitorear de forma constante las alertas meteorológicas oficiales; evitar de manera estricta el tránsito por calles anegadas donde existan riesgos de arrastre o cortocircuitos; y extremar las medidas de conducción segura mediante la reducción de velocidad y la verificación técnica de neumáticos y frenos.
Adriana Arias, Directora de Comunicación y Sustentabilidad de Zurich Argentina, destacó que la compañía integra activamente los riesgos climáticos y los criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) en sus decisiones de negocio. Asimismo, subrayó que el fortalecimiento de la resiliencia comunitaria requiere soluciones sostenibles orientadas a anticipar las exposiciones, facilitando la transición y adaptación frente al cambio climático.
FUENTE: www.pool-economico.com.ar
