Sandbox regulatorio como oportunidad de innovación para el mercado financiero

SandBox por Arenero como los que existen en los patios de recreo, donde los niños juegan bajo la supervisión de un adulto. Pero también es un término ampliamente utilizado por los profesionales de tecnología de la información para denominar un entorno aislado y seguro para probar nuevas aplicaciones.

En el mercado financiero, se le llamó  Sandbox Regulatorio. A pesar de ser un modelo utilizado en el exterior desde 2015, es muy nuevo en Brasil: fue recién en diciembre de 2019 que el Banco Central, en una acción coordinada con la Secretaría Especial de Finanzas del Ministerio de Economía, la Comisión Brasileña de Valores (CVM) y la Superintendencia de Seguros Privados (SUSEP), pusieron en consulta pública los lineamientos del Sandbox Regulatorio.

El objetivo es acelerar el proceso de innovación de las instituciones financieras, permitiendo que empresas como fintechs (u otra categoría) prueben modelos de negocio innovadores en el mercado real, con un número restringido de usuarios y en un período de tiempo determinado. Para ello, se necesita un organismo regulador (Banco Central, CVM o SUSEP) que observe y monitoree el desarrollo de la nueva solución y su impacto en el mercado en un ambiente experimental antes de permitir su operación a gran escala. Todo esto, considerando un conjunto de reglas que no afectan el sistema regulatorio existente, como el de los bancos.

Para participar en un Sandbox, las empresas deben registrarse y ser aprobadas en el programa de la autoridad reguladora competente, como el Banco Central (BACEN), la Comisión de Valores Inmobiliarios (CVM) o la Superintendencia de Seguros Privados (SUSEP). Sin embargo, es importante destacar que, a pesar del objetivo de fomentar la innovación, el Regulatory Sandbox no es un acelerador de startups.

La solución que presente la empresa debe estar madura y lista para entrar en operación, y además promover la innovación tecnológica que conduzca a ganancias en eficiencia, alcance, mayor seguridad y reducción de costos en el mercado financiero bajo  la supervisión de reguladores:

  • BACEN: fomento de la innovación, la diversidad de modelos de negocio y la competencia entre proveedores de productos y servicios que puedan satisfacer las necesidades de los usuarios del Sistema Financiero Nacional Brasileño (SFN) y del Sistema de PAGOs Brasileños (SPB).
  • CVM: aumento de la competencia en SFN y SPB, además de potenciar el alcance de la banca abierta, Pix y proyectos que buscan el desarrollo de las finanzas sostenibles.
  • SUSEP: selección de proyectos que se apoyan en la innovación tecnológica y que traen reducción de costos al consumidor del mercado de seguros.

Según estudios llevados a cabo por la FCA, la Autoridad de Conducta Financiera del Reino Unido y la primera entidad en implementar el modelo Regulatory Sandbox, el tiempo que lleva llevar un producto al mercado ha disminuido hasta tres veces después de que comenzara esta práctica.

el Sandbox tiene como objetivo aumentar la competitividad y aportar nuevas soluciones financieras, cada vez más flexibles y seguras. Si se cumple esta premisa, en poco tiempo, tendremos todo tipo de soluciones que utilizan inteligencia artificial, blockchain, biometría e intercambio de datos a través de la nube para expandir su audiencia al ejecutar transacciones de manera más segura y posibilitando alianzas que aporten innovaciones al sector financiero.

Entonces, ser parte de un sandbox trae beneficios al mercado en su conjunto: es más seguridad y agilidad para el regulador, que valida un producto con operaciones reales; para la empresa, lo que minimiza las posibilidades de ser cuestionado o incluso impedido de proceder con el desarrollo de una solución; y el cliente, que está protegido por las autoridades locales y tiene más opciones para elegir.

FUENTE: www.tecmundo.com.br